Blog de Borja Fdez. Burgueño

Blog especializado en derecho administrativo, derechos humanos, asilo y protección internacional.

¿Qué se significa “persecución” bajo la Convención de Ginebra?

1. ¿La Convención de Ginebra define el concepto de “persecución”?

No.  De hecho, no existe ninguna definición de “persecución” que sea universalmente aceptada (UNHCR, Manual de Procedimientos y Criterios para Determinar La Condición de Refugiado en virtud de la Convención de 1951 y el Protocolo de 1967 sobre el Estatuto de los Refugiados, 1992: 15, párr. 51). No obstante, el artículo 33 de la Convención de Ginebra sobre el Estatuto de los Refugiados (en adelante Convención de Ginebra), relativo al principio de non- refoulement (no devolución), nos da una pista sobre lo que sí constituye una persecución: que la vida o la libertad de la persona peligre por causa de su raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social, o de sus opiniones políticas. Sin embargo, como se va a ver en los siguientes apartados, la palabra persecución no se limita concepto restringido que se deduce del artículo 33, sino que abarca un abanico de actos mucho más amplio. Ahora bien, todo acto de persecución, sea de la  clase que  sea, tiene que estar ligado a uno de los cinco motivos de temor fundado que enumera la Convención: (1) raza, (2) religión, (3) nacionalidad, (4) pertenencia a determinado grupo social y (5) opiniones políticas

2. ¿Por qué es importante determinar el alcance del término “persecución”?

La Convención de Ginebra otorga al concepto de persecución un papel cardinal en la definición de refugiado, ya que éste se define como una persona que “debido a fundados temores de ser perseguida por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas, se encuentre fuera del país de su nacionalidad y no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera acogerse a la protección de tal país; o que, careciendo de nacionalidad y hallándose, a consecuencia de tales acontecimientos, fuera del país donde antes tuviera su residencia habitual, no pueda o, a causa de dichos temores, no quiera regresar a él.”

3. ¿Cómo se valora la persecución, de forma subjetiva u objetiva?

La persecución se tiene que valorar necesariamente de forma subjetiva y objetiva. La convención de Ginebra establece un vínculo inseparable entre el temor (imperiosamente personal y subjetivo) y el acto de persecución (naturalmente objetivo) al incluir el nexo “fundado”. Como consecuencia, el término persecución pierde su naturaleza estrictamente objetiva, para incluir un elemento de valoración subjetiva dentro del análisis del concepto. Por tanto, toda medida real contra una persona habrá de valorarse a la luz de las circunstancias personales del sujeto (UNHCR, 1992: 16, párr. 52). Esto requiere una evaluación de las opiniones y de los sentimientos de la persona ante cada acto (Ibíd.).  “A causa de las diferencias de carácter de las personas y de la variación de las circunstancias de cada caso, las interpretaciones de lo que significa persecución tienen que ser forzosamente dispares” (Ibíd.).

4. ¿Toda violación de los Derechos Humanos constituye una “persecución”?

No. En principio, sin perjuicio del apartado anterior y siguiente, sólo las violaciones graves de Derechos Humanos pueden constituir una persecución. Por  ejemplo, mientras que una restricción limita del derecho a la libertad de expresión de una persona no sería considerada una persecución (en términos generales), un sometimiento a torturas o tratos inhumanos sí que constituiría una persecución para la Convención de Ginebra.

5. ¿Pueden diversas medidas, que por separado no supongan persecución, ser consideradas en conjunto como una persecución?

Sí. Si hay una acumulación lo suficientemente grave de varias medidas, incluidas las violaciones de derechos humanos, estaremos ante un caso de “motivos concurrentes”. Asimismo, puede darse la circunstancia de que la acumulación de medidas no sea suficiente para considerarlas persecución, pero al ser encuadradas con otros  factores adversos del entorno del país de origen (guerra, inseguridad jurídica, discriminación  generalizada, clima inestabilidad, etc.) supongan motivo de persecución suficiente para la Convención de Ginebra. Por tanto, la determinación de una persecución por “motivos concurrentes” estará esencialmente ligada al contexto del caso concreto (Ibíd. Párr. 53).

6. ¿Es lo mismo discriminación y persecución?

No. Sólo en determinadas circunstancias la discriminación podrá ser considerada como persecución. Ese es el caso cuando la discriminación conlleve graves consecuencias para el normal ejercicio de los derechos humanos de una persona. No obstante, “las medidas de discriminación, aunque no tengan en sí mismas carácter grave, pueden dar lugar  a temor justificado de persecución si crean en el fuero interno de la persona de que se trate un sentimiento de desconfianza e inseguridad con respecto a su existencia futura” (Ibíd. 16-15, párr. 55).

7. ¿El mero enjuiciamiento puede ser una medida de persecución?

Sí, aunque sólo en determinadas ocasiones. Las causas que se derivan de un enjuiciamiento que pueden dar lugar a una persecución se dividen en dos: (a) que la legislación del país no respete los principios básicos de Derechos Humanos y (b) que la aplicación de la ley sea discriminatoria. En ambos  casos, hay que recordar que la persecución tiene que estar ligada a uno de los cinco motivos que enumera la Convención de Ginebra (raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social y opiniones políticas), ya que la Convención no ampara bajo su protección a cualquier persona que haya visto violado su derecho a la tutela judicial efectiva y a un juicio justo.

8. ¿Una persona que haya cometido un delito puede ser un refugiado?

Sí, siempre  que no le sean aplicables alguno de los siguientes motivos de exclusión:

  • a) Que ha cometido un delito contra la paz, un delito de guerra o un delito contra la humanidad, de los definidos en los instrumentos internacionales elaborados para adoptar disposiciones respecto de tales delitos;
  • b) Que ha cometido un grave delito común, fuera del país de refugio, antes de ser admitida en él como refugiada;
  • c) Que se ha hecho culpable de actos contrarios a las finalidades y a los principios de las Naciones Unidas.

9. ¿Dónde están regulados los actos de persecución en la legislación española?

El legislador ha dedicado el artículo 6 de la Ley 12/2009, de 30 de octubre, reguladora del derecho de asilo y de la protección subsidiaria, a los actos de persecución. Dicho artículo está dividido en tres apartados:  en el primero se establecen, en términos generales, qué características deberán poseer los actos de persecución para ser reconocidos como tales bajo la ley 12/2009; en el segundo apartado se enumeran, de forma ilustrativa y no exhaustiva, algunas formas que pueden revestir estos actos de persecución; y, finalmente, en el tercero se recuerda que los actos de persecución tienen que estar relacionados con alguno de los cinco motivos de temor fundado de la Convención de Ginebra.

Artículo 6. Actos de persecución

1. Los actos en que se basen los fundados temores a ser objeto de persecución en el sentido previsto en el artículo 3 de esta Ley, deberán:

a) ser suficientemente graves por su naturaleza o carácter reiterado como para constituir una violación grave de los derechos fundamentales, en particular los derechos que no puedan ser objeto de excepciones al amparo del apartado segundo del artículo 15 del Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales, o bien

b) ser una acumulación lo suficientemente grave de varias medidas, incluidas las violaciones de derechos humanos, como para afectar a una persona de manera similar a la mencionada en la letra a).

2. Los actos de persecución definidos en el apartado primero podrán revestir, entre otras, las siguientes formas:

a) actos de violencia física o psíquica, incluidos los actos de violencia sexual;

b) medidas legislativas, administrativas, policiales o judiciales que sean discriminatorias en sí mismas o que se apliquen de manera discriminatoria;

c) procesamientos o penas que sean desproporcionados o discriminatorios;

d) denegación de tutela judicial de la que se deriven penas desproporcionadas o discriminatorias;

e) procesamientos o penas por la negativa a prestar servicio militar en un conflicto en el que el cumplimiento de dicho servicio conllevaría delitos o actos comprendidos en las cláusulas de exclusión establecidas en el apartado segundo del artículo 8 de esta Ley;

f) actos de naturaleza sexual que afecten a adultos o a niños.

3. Los actos de persecución definidos en el presente artículo deberán estar relacionados con los motivos mencionados en el artículo siguiente.

persecucion ACNUR

¿Quieres saber más sobre los Procedimientos y Criterios para determinar la Condición de Refugiado de un solicitante?

Para más información consulta el Manual de Procedimientos y Criterios para Determinar La Condición de Refugiado en virtud de la Convención de 1951 y el Protocolo de 1967 sobre el Estatuto de los Refugiados disponible  online en: http://www.acnur.org/t3/fileadmin/Documentos/BDL/2011/7575.pdf?view=1

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Esta entrada fue publicada el octubre 8, 2015 por en Derecho, Derecho de los Refugiados, Derecho Internacional, Derechos Humanos.
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