Blog de Borja Fdez. Burgueño

Blog especializado en derecho administrativo, derechos humanos, asilo y protección internacional.

El concepto legal de dignidad humana en la era tecnológica

Introducción

Como consecuencia de los nuevos avances tecnológicos de los medios de comunicación digitales (Internet, redes sociales,  videojuegos, etc.), las cuestiones relativas a la protección de la dignidad humana han adquirido una nueva dimensión que requiere un análisis actualizado de este derecho fundamental.

La protección de la dignidad humana en los medios de comunicación tradicionales (televisión, prensa escrita y radio) resultaba mucho más sencilla, ya que, en la mayoría de los casos, aparecía  directamente identificable la fuente de las publicaciones. Sin embargo, actualmente resulta de una grandísima complejidad identificar el origen de ciertos contenidos ilegales publicados en Internet, a los que, por cierto, los usuarios pueden acceder con relativa facilidad – e incluso en ocasiones de forma involuntaria. Así mismo, el acceso global a contenidos digitales pone de relieve las limitaciones territoriales de los ordenamientos jurídicos nacionales, que ven restringida su jurisdicción al ámbito estatal, quedando a menudo fuera de su alcance el contenido gestionado más allá de sus fronteras. A raíz de este problema, hay que plantearse, pues, si el concepto de dignidad humana sigue siendo de utilidad real o se ha convertido en una noción jurídica tan abstracta que resulta inaplicable en la era tecnológica.

Este artículo se dividirá en dos bloques: el análisis del concepto de dignidad humana y la aplicación de la dignidad a Internet y a los videojuegosr

El concepto de dignidad del hombre

Se considera comúnmente aceptado que la dignidad humana tiene que ser protegida y garantizada. Ahora bien, encontrar dos definiciones similares sobre el contenido preciso de este derecho se convierte en una tarea poco más que imposible. Casi todo ordenamiento jurídico recoge el concepto de dignidad en sus leyes fundamentales, pero son pocos los que se atreven a definirlo en términos concretos. Como consecuencia, no resulta extraño encontrar jueces, abogados y letrados utilizando aparentemente el mismo concepto de dignidad para fundamentar argumentos diametralmente opuestos (ej: pro-aborto vs anti-aborto; pro-eutanasia vs anti-eutanasia; libertad de expresión vs derecho a la intimidad; etc.). Este problema se acrecienta al enmarcarlo en la era digital, donde se multiplica el número de posibles violaciones de la dignidad humana, se diluye la capacidad efectiva de su control y se complica la labor del legislador, quien ve año tras año cómo se queda obsoleta su normativa con los nuevos avances tecnológicos.

Antes de entrar en el fondo de nuestro análisis, tenemos que estudiar cómo se concreta la noción de dignidad en los ordenamientos jurídicos europeo y español, en particular. Para ello, realizaremos un análisis en tres niveles, empezando por el papel de la dignidad humana en Derecho Internacional y en Derecho comparado, centrándonos en la Declaración Universal de Derechos Humanos de Naciones Unidas; siguiendo por el concepto europeo de dignidad; y finalizando con la concepción de la misma en el ordenamiento jurídico español.

Derecho Internacional y Derecho comparado

El concepto de dignidad humana no es una idea nueva, sino que responde a una larga evolución jurídico-filosófica qué empezó con el concepto romano de dignitas, se incorporó al ámbito de lo jurídico tras la Revolución Francesa y se materializó en Derecho Internacional en 1948 con la firma de la Declaración Universal de Derechos Humanos. La inclusión del concepto de dignidad en la Declaración Universal de Derechos Humanos no es un hito fortuito, sino que responde a un dilema real y concreto al que se enfrentaron los padres de este documento. Necesitaban un concepto, al que denominaron “dignidad”, que: diese coherencia y unidad a una lista de derechos separados, no estuviese basado en ninguna religión en particular, fuese adaptable a diferentes culturas, pusiese importancia en la persona y no en sus atributos y fuese no-ideológico, humanista y adaptable a nuevas generaciones y sociedades. Por tanto, no podemos precipitarnos a atribuir otras características a este concepto más allá de las que surgieron por mera necesidad histórica. Llegados a este punto, el concepto de dignidad nos aparece como algo abstracto. No obstante, este concepto se ha ido concretando, aunque de forma limitada, a través de los sucesivos tratados de Derechos Humanos. Sin embargo, no podemos afirmar que existe una concepción globalmente aceptada y suficientemente concreta del concepto de dignidad en Derecho Internacional que nos sea de directa aplicación jurídica en el ámbito de los nuevos medios de comunicación digitales.

Bajo un punto de vista de derecho comparado el panorama no resulta más favorable, ya que nos encontramos con una infinidad de definiciones de dignidad que varían tanto en su contenido como en su naturaleza, dependiendo del país donde sean de aplicación. Por ejemplo, en Israel los cocodrilos pueden tener dignidad – Let the Animals Live v. Hamat Gader Spa Village Inc, 1997-, en Hungría la Corte Constitucional reconoce que ciertas entidades mercantiles poseen dignidad y en Alemania incluso los ya fallecidos conservan su dignidad – The Mephisto Case,1971 -. La mayoría de las naciones coinciden en conceder un papel cardinal a la dignidad humana en sus ordenamientos jurídicos, pero no se puede extrapolar ninguna concreta aplicación comúnmente aceptada al mundo de los medios de comunicación digitales. Por tanto, tenemos que reducir nuestro análisis global al ámbito europeo si queremos llegar a alguna noción jurídica que nos sea útil.

Derecho Europeo

A pesar de las distintas interpretaciones jurídicas de la dignidad humana en Europa – por ejemplo, en Alemania la dignidad es un derecho fundamental absoluto e inviolable que se encuentra por encima de los demás derechos fundamentales y en Francia la dignidad se puede contrapesar con otros principios o derechos constitucionales-, con la entrada en vigor de la Carta Europea de Derechos Humanos, con el Tratado de Lisboa en 2009, la Unión Europea tiene una definición general del concepto de dignidad expresada en el artículo 1 de la Carta Europea de Derechos Humanos que se concreta a través de los derechos humanos individuales expresados en el Título Primero de la misma.

A diferencia de la Carta Europea de Derechos Humanos, el Convenio Europeo de Derechos Humanos de 1950 no recoge de forma expresa el concepto de dignidad. No obstante, a través de las sentencias del Tribunal de Estrasburgo se ha ido forjando una concepción particular de la dignidad humana, que es a su vez adaptable a la idiosincrasia de los distintos Estados Europeos y capaz de evolucionar junto con los avances de la sociedad. La capacidad para adaptarse a cada país se consigue gracias al llamado “margen de apreciación” que se concede a los Estados Miembros para que estos adopten en su legislación nacional el concepto de dignidad, ya sea como principio o como derecho, que más se adapte a su ordenamiento jurídico. Por otro lado, el Tribunal de Estrasburgo ha desarrollado la doctrina del “living instrument”, que permite interpretar el Convenio bajo la luz de las condiciones presentes, lo que es de particular relevancia a la hora de enfrentarnos al desafío de los nuevos medios de comunicación digitales que no existían en 1950, año en el que se firmó el Convenio.

De esta manera, en Europa nos encontramos ante un sistema de protección de la dignidad humana que comienza con los tribunales nacionales encargados de interpretar el concepto de dignidad particular de cada Estado, continúa con el Tribunal de Luxemburgo que interpreta la Carta Europea de Derechos Humanos y termina con el Tribunal de Estrasburgo que supervisa el cumplimiento del Convenio Europeo de Derechos Humanos.

Derecho Español

En España, el concepto de dignidad se encuentra recogido en el artículo décimo de la Constitución, que establece que “la dignidad de la persona, los derechos inviolables que le son inherentes, el libre desarrollo de la personalidad, el respeto a la ley y a los derechos de los demás son fundamento del orden político y de la paz social”. La dignidad se erige así como fundamento del orden político español y de la paz social. Sin embargo, como destaca el Dr. González Pérez, esta afirmación contrasta con el hecho de que en las sentencias del Tribunal Constitucional la dignidad no aparece como fundamento de la decisión, sino como un elemento de carácter transversal del auténtico fundamento de fondo. Este papel accesorio, sumado a la escasez de menciones en sentencias del Constitucional de la dignidad como fundamento del orden político y de la paz social, nos lleva a pensar que en España la aplicación de este precepto constitucional tiene limitado alcance en la práctica.

La dignidad en España, según indica la jurisprudencia del Tribunal Constitucional, no constituye de por sí un derecho independiente, a diferencia de en Alemania, sino que conforma uno de los Principios Generales del Ordenamiento Jurídico. Esto es de gran relevancia en lo que nos ataña ya que los principios generales del derecho pueden acompañar a la ley en aquellos momentos en los que la sociedad y la tecnología avanzan más rápido que el legislador.

Aplicación de la dignidad a Internet y a los Videojuegos

Dignidad Humana en Internet

La Unión Europea, consciente de que el desarrollo de la industria de los servicios audiovisuales y de información requieren una protección especial y eficaz de los menores y de la dignidad humana, redacta una recomendación en 1998 relativa a la Protección de los menores y de la dignidad humana en los medios de comunicación digitales (Recomendación 98/560/CE del Consejo, de 24 de septiembre de 1998), que es ampliada y actualizada en la recomendación 2006/952/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 20 de diciembre de 2006. En estas recomendaciones se insta al sector de los servicios audiovisuales a estudiar la posibilidad de crear filtros que impidan la circulación por Internet de contenidos que atenten contra la dignidad humana y se invita a los Estados miembros a emprender las acciones necesarias para garantizar una mayor protección de los menores y de la dignidad humana en los servicios audiovisuales y de información en línea. No obstante, las dos recomendaciones son demasiado generales y no dejan claro qué contenidos exactamente son los que atentan contra la dignidad humana y cuáles no.

El problema de delimitar el alcance legal de la protección de la dignidad humana en los medios digitales es un problema al que el legislador se ha estado enfrentando de forma recurrente. En junio de 2003, la Comisión Europea se propuso elaborar una serie de medidas para luchar contra la discriminación fuera del lugar de trabajo. Durante la fase inicial de su redacción pretendió limitar la comunicación y distribución online de imágenes de mujeres que no respetasen la dignidad humana. Sin embargo, debido a las dificultades jurídicas y prácticas que suponía prohibir los estereotipos sexuales que fuesen en contra de la dignidad de la mujer, esta cuestión no se incluyó en el texto final de la propuesta de Directiva.

Ante la diversidad de tradiciones jurídicas y culturales de los Estados miembros sobre la protección de la dignidad humana, la Comisión, en Libro Verde Sobre la Protección de los Menores y de la Dignidad Humana en los Nuevos Servicios Audiovisuales y de Información, pretende identificar cuáles son los contenidos que de forma general se prohíben en todos los Estados Miembros. Encuentra que “en la mayoría de los Estados miembros existen prohibiciones de los contenidos que atentan a la dignidad humana tales como los contenidos obscenos, contrarios a las buenas costumbres o indecentes“.  Estas prohibiciones afectan, con carácter general, a todo tipo de soporte, incluidos los medios de comunicación digitales. Entre los contenidos concretos de la protección de la dignidad humana en Internet más ampliamente aceptados en la Unión Europea se encuentran la prohibición de producción, distribución, importación y publicidad de pornografía infantil, así como la pornografía violenta sin consentimiento y, en menor medida, la zoofilia. Asimismo, la incitación al odio y a la violencia también se encuentra prohibida, o bastante limitada, en gran parte de los ordenamientos jurídicos de los Estados Miembros. Sin embargo, más allá de este mínimo común, resulta una terea imposible identificar qué otros contenidos abarca la protección de la dignidad humana ya que su concreción muy a menudo depende de cómo se defina la moral pública del momento.

En el caso del TEDH Handyside v Reino Unido se puede apreciar cómo ha evolucionado en Europa la determinación de qué contenidos se consideran obscenos, contrarios a las buenas costumbres o indecentes; es decir, qué contenidos pueden ser sujetos a una prohibición con el fin de proteger la dignidad humana. Si bien en el caso Handyside el Tribunal de Estrasburgo no menciona expresamente la palabra dignidad, este caso ilustra la manera en la que está ligada la opinión pública de lo digno con las circunstancias del momento. En el caso Handyside el TEDH consideró que el Reino Unido podía censurar el libro “Little Red Schoolbook” y condenar a los publicadores bajo el Obscene Publications Act por considerarlo obsceno y contrario a la moral pública. Este libro, escrito por dos profesores daneses y publicado en 1969, iba dirigido a menores en edad escolar y contenía un capítulo sobre educación sexual con un lenguaje, aparentemente, demasiado directo y liberal. Actualmente la censura de un contenido similar en un país Europeo sería una clara violación al artículo 10 del Convenio Europeo de Derechos Humanos sobre libertad de expresión por falta de proporcionalidad ya que la opinión pública de lo que se considera obsceno ha cambiado considerablemente en unos pocos años. Es más, los nuevos avances tecnológicos, en concreto Internet, han puesto a disposición del público todo tipo de información y resultaría inimaginable que en el siglo XXI se censurase cierto contenido de internet sin un motivo suficientemente fundamentado.

Dignidad Humana en los videojuegos

En el caso Omega[1] el Bundesverwaltungsgericht (Tribunal Federal Contencioso-Administrativo de Alemania) se dirigió al Tribunal de Justicia de la Unión Europea para formularle la siguiente cuestión prejudicial: “¿Es compatible con las disposiciones del Tratado constitutivo de la Comunidad Europea relativas a la libre prestación de servicios y a la libre circulación de mercancías el hecho de que, con arreglo al Derecho nacional, una determinada actividad empresarial –en el presente caso, la explotación de un denominado “laserdromo” en el que se llevan a cabo simulacros de homicidio– deba prohibirse por ser contraria a los valores constitucionales fundamentales [dignidad humana]?“. La actividad empresarial a la que se refiere consistía en un juego de Laser Tag en el que los jugadores tenían que apuntar y disparar inofensivos rayos laser a los chalecos de los otros participantes. Los tribunales alemanes consideraban que esta actividad violaba el artículo 1.1 de la Ley Fundamental Alemana: “La dignidad humana es intangible. Respetarla y protegerla es obligación de todo poder público“. Sin embargo, al tratarse de una empresa de nacionalidad inglesa, la imposición de una restricción sobre su actividad hubiese supuesto una limitación al derecho comunitario de libre prestación de servicios y a la libre circulación de mercancías. Asimismo, esta actividad de ocio estaba permitida en varios países Europeos, entre los que se incluía el Reino Unido. Finalmente, en 2004 el Tribunal de Justicia de la Unión Europea utiliza por primera vez en su historia el concepto de dignidad como principal fundamento de  derecho en una sentencia y concluye que Alemania tiene derecho a (aunque no obligación de) restringir la actividad de la empresa Omega para proteger la dignidad humana contra juegos en los que hay que disparar a seres humanos simulando homicidios.

No es ocioso comparar el caso Omega, en el que se considera que apuntar con un láser al chaleco de una persona viola la dignidad humana, con la mayoría de los videojuegos actuales en los que la simulación de asesinatos, guerras, robos y todo tipo de violencia constituyen los principales elementos de esta forma socialmente aceptada de pasar el tiempo libre. De hecho, el Grand Theft Auto: San Andreas es el videojuego más vendido de todos los tiempos de la Play Station 2 y, sin lugar a dudas, uno de los más violentos. Curiosamente, este juego se lanzó al mercado en 2004, el mismo año que se dictó la sentencia del caso Omega. Unos año más tarde, el Grand Theft Auto V vuelve a ser el videojuego más vendido de la Play Station 3 con 18 millones de copias vendidas, seguido por el videojuego bélico en primera persona Call of Duty: Black Ops II. Actualmente el videojuego más vendido de la Play Station 4 es el shooter en primera persona Vitality. No obstante, si Alemania hubiese censurado todos los videojuegos análogos al laser tag, simplemente por el hecho de simular homicidios, probablemente la decisión del Tribunal de Justicia de la Unión Europea hubiese sido distinta.

Llegados a este punto, hay que plantearse qué elementos diferencian el laserdromo de algunos shooters en primera persona. En ninguno de los dos casos se daña físicamente a la persona; en ambos casos el objetivo del juego es disparar y matar ficticiamente a los otros jugadores y los dos están diseñados como formas de ocio y tiempo libre. El único elemento que diferencia a estas dos actividades es la sensación de realidad. No obstante, actualmente la calidad gráfica y la interactividad de los escenarios hacen que sea casi imposible distinguirlos de entornos reales. Además, los nuevos avances tecnológicos de realidad virtual (como el Oculus) apuntan a un futuro en el que los videojuegos darán una sensación de perfecta realidad.

En el caso Manuel Wackenheim[2] los tribunales franceses consideraron que el  “lanzamiento de enanos” es una actividad que viola la dignidad humana. El “lanzamiento de enanos” es un juego en el que los participantes compiten por lanzar a un enano vestidos con ropa especial acolchada lo más lejos posible. Así mismo, en otras partes del mundo se ha prohibido esta práctica por considerarse contraria a la dignidad humana. No obstante, actualmente existen muchos videojuegos en lo que ya sea el propio jugador o algún otro personaje realizan actividades denigrantes, que cometidas en el mundo real hubiesen constituido una clara violación de la dignidad humana. Por ejemplo, en el minijuego online Dwarf Toss (http://www.gamesfree.com/game/dwarf_toss.html) el jugador tiene que lanzar una persona que sufre enanismo a un acantilado y luego hacer que este rebote en el agua hasta ahogarle. Aunque, a primera vista, nos puedan parecer la realidad y el mundo virtual dos entidades completamente diferentes, los nuevos avances tecnológicos de realidad virtual están creando puentes entre estas dos realidades y pronto será necesario replantearse hasta dónde se puede extender el concepto legal de dignidad humana.

[1] Omega Spielhallen-und Automatenaustellungs GmbH v Oberbürgermeisterin der Bundesstadt Bonn, EJC 2004

[2] Dwarf-tossing case (Manuel Wackenheim v. France, Communication No 854/1999, U.N. Doc. CPR/C/75/D/854/1999 (2002))

Para leer más sobre la dignidad humana en el contexto de los derechos humanos:

FERNÁNDEZ BURGUEÑO, B. “The uselfulness of the legal concept of dignity in the human rights discourse: literature review”. Oxímora: revista internacional de ética y política. ISSN Electrónico: 2014-7708 Nº. 8, 2016, págs. 9-19

dignidad internet

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada en febrero 4, 2015 por en Derechos Humanos, Uncategorized y etiquetada con , , .
A %d blogueros les gusta esto: