Blog de Borja Fdez. Burgueño

Blog especializado en derecho administrativo, derechos humanos, asilo y protección internacional.

Análisis del Impuesto sobre el Patrimonio

“Ineficaz, absurdo, obsoleto, electoralista, improvisado, mal formulado, nueva ocurrencia, señuelo….” de esta forma criticaban los diferentes grupos parlamentarios la imposición del Impuesto sobre el Patrimonio mediante un decreto ley por parte del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero (Real Decreto-ley 13/2011, de 16 de septiembre, por el que se restableció el Impuesto sobre el Patrimonio, con carácter temporal).

El Impuesto sobre el Patrimonio parecía más una medida electoral que una medida económica ya que se enmarcó el anuncio de este impuesto en la pre-campaña electoral del PSOE para las elecciones generales del 20 de noviembre. Rajoy, líder de la oposición, sostenía que “es absurdo quitar el Impuesto sobre el Patrimonio y un año después, porque hay elecciones y creen que con eso a lo mejor pueden conseguir más votos, ponerlo de nuevo”.

Antes de analizar a fondo las ventajas y desventajas de este impuesto, haré una breve introducción de qué es el Impuesto sobre el Patrimonio y sobre sus caracteres

Características del Impuesto sobre el Patrimonio

–          El Impuesto sobre el Patrimonio es un impuesto directo, personal, subjetivo y progresivo.

 –          El hecho imponible: lo constituye la titularidad por parte del sujeto pasivo del patrimonio neto, esto es, del conjunto de bienes y derechos de contenido económico que le pertenezcan con deducción de cargas y gravámenes que disminuyan su valor, así como de las deudas y obligaciones personales de las que deba responder.

 –          Hay sujetos pasivo por obligación personal y por obligación real.

 Por obligación personal: las personas físicas que tengan su residencia en España, exigiéndose el tributo por la totalidad de su patrimonio, con independencia del lugar donde estén situados sus bienes

  • Por obligación real: están sometidos al gravamen las personas físicas no residentes. El impuesto se exige por los bienes y derechos de que sea titular cuando los mismos estén situados, puedan ejercerse o hayan de cumplirse en territorio español.

 –          Ámbito de aplicación: se aplica en todo el territorio español. No obstante, existen regímenes tributarios especiales por razón de territorio: son los regímenes forales del País Vasco y de Navarra.

 –          Aspecto temporal: se devengará el día 31 de diciembre de cada año y afectará al patrimonio neto del cual sea titular el sujeto pasivo en dicha fecha.

 –          Antecedentes: su introducción se debe a la ley 50/1977 de 14 de noviembre, de medidas urgentes para la reforma fiscal, apoyada en la necesidad de generalizar el deber de contribuir, en un intento de atajar el fraude tributario. Se estableció, en esa Ley, el Impuesto Extraordinario sobre el Patrimonio de las Personas Físicas con carácter temporal. Más tarde, en la Ley 19/1991, de 6 de junio, se estableció el impuesto sobre Patrimonio que estará vigente hasta que el PSOE lo eliminó, para volver a establecerlo después de poco más de un año.

Borja Fernández BurgueñoAnálisis crítico del Impuesto sobre el Patrimonio

Este impuesto, a lo largo de estos últimos meses, ha sido muy criticado tanto por la derecha como por la izquierda más radical, que exigía un impuesto más fuerte para las grandes fortunas y consideraba que el Impuesto sobre el Patrimonio no era suficiente. A continuación, trataré de exponer las principales críticas tanto positivas como negativas que se han puesto sobre la mesa en los últimos debates económico-tributarios acerca del Impuesto sobre el Patrimonio.

Desventajas del Impuesto sobre el Patrimonio

Cabe destacar los siguientes puntos en contra o desventajas de este impuesto:

1. Desincentiva el ahorro: castiga al que ahorra y premia al que no ahorra. Como se grava el patrimonio neto del contribuyente, es decir, los bienes y derechos de contenido económico que le pertenezcan; incentiva más al gasto en servicios que al aumento del patrimonio neto de las economías personales. Esta tendencia a la reducción del patrimonio personal configuraría una situación económica precaria en las familias ya que ante cualquier imprevisto tendría menos patrimonio neto con el que responder sin poner en juego su activo.

2. Dificultad de calcular la base imponible: al existir numerosos elementos patrimoniales, no se puede establecer una única regla de valoración, sino que para cada elemento se tendrá que aplicar las normas de tasación correspondientes. Por consiguiente, se hace realmente complicado calcular la deuda tributaria de este impuesto. Todos estos mecanismos de valoración conllevan un importante coste y, por tanto, una parte del total líquido que se paga a Hacienda irá destinada a los gastos de gestión de este mismo tributo.

3. Fuga del capital extranjero: tiene relación con la doble modalidad de tributación, la obligación personal y la obligación real. La obligación real se aplicará a las personas físicas que, no teniendo su residencia habitual en territorio español, sean titulares de bienes situados en territorio español o derechos que pudieran ejercitarse o hubieran de cumplirse en nuestro territorio. Esta obligación real podrá tener como consecuencia inmediata el alejamiento de capital extranjero, ya que aumentaría la carga tributaria por tener parte de su patrimonio en territorio español.

4. Fuga de grandes fortunas: debido a este impuesto, algunas personas físicas con grandes sumas de patrimonio podrían considerar cambiar su residencia habitual de estado porque no quieren que ver disminuir su patrimonio. Y, al alejarse del territorio español, posiblemente también dejaría de realizar su actividad económica en España y, de esta forma, ya no pagarían el resto de contribuciones a la Hacienda Pública.

5. Posibilidad de liquidar activos: el Impuesto sobre el Patrimonio puede llevar al supuesto de hecho de que un contribuyente con ingresos menores a la deuda tributaria por dicho impuesto se enfrente a la imposibilidad de pagar sus impuestos sin liquidar parte de sus activos.

6. Gravar dos veces la renta por el hecho de trabajar y ahorrar: junto al impuesto sobre la renta de las personas físicas, el Impuesto sobre el Patrimonio gravaría lo ahorrado por la renta obtenida. Y, por tanto, se estaría gravando tanto la renta que se consigue como lo que se puede ahorrar de la renta ganada.

Ventajas del Impuesto sobre el Patrimonio

A pesar de todos estos puntos en contra de este impuesto, hay que sobresaltar algunos puntos a favor. Entre las ventajas de la imposición de este tributo hay que destacar estas cuatro:

1. Sometimiento a tributación una especial manifestación de capacidad económica: este impuesto hace posible gravar una clara manifestación de capacidad económica que no atiende otros tributos. De no existir esta modalidad de impuesto, no serían objeto de gravamen. La existencia de patrimonio personal con independencia de las rentas obtenidas y de las adquisiciones de bienes o servicios sino no constituiría el hecho imponible de ningún tributo.

2. Carácter de impuesto complementario que tiene respecto de los impuestos personales sobre la renta: se le asigna a este impuesto el papel de discriminar tributariamente las diversas clases de rendimientos atendiendo al origen o fuente de los mismos. Tiene la función de elevar la tributación de las rentas procedentes del capital respecto de las procedentes del trabajo.

3. Misión de control: el Impuesto sobre el Patrimonio tiene una función de auxiliar de la gestión tributaria. Esta función es de gran ayuda para evitar el fraude fiscal. Este impuesto tiene un lugar preferente en el contexto de la imposición directa, lo que facilita una mejor gestión de otros impuestos, fundamentalmente los que gravan la renta, y de los casos de fraude fiscal. De esta manera, junto con el IRPF, se podrían controlar y localizar los aumentos no justificados del patrimonio. También es de gran ayuda a la hora de controlar el impuesto sobre sucesiones y donaciones, ya que se tendría conocimiento exacto, a través de este impuesto, del valor del patrimonio.

4. Definición del concepto de valor: el Impuesto sobre el Patrimonio es de gran ayuda para los impuestos que se remiten al concepto de valor de los bienes o derechos de los que sea titular el sujeto pasivo a la hora de cuantificar sus bases imponibles.

Conclusión:

El electorado es muy sensible a la variación de estos tipos de tributos y que, por eso, aquellos partidos que deseen eliminarlo serán tachados de capitalistas o de neoliberales, palabra que está últimamente muy de moda y que, curiosamente, los que la utilizan pretenden añadirle a la palabra “liberal” un carácter peyorativo con el prefijo “neo” (nuevo). Por esta razón electoral, es necesario un partido político fuerte y con gran respaldo social para modificar este tributo. Paradójicamente, el mismo partido que suprimió este impuesto, más tarde se sentiría orgullosísimo de él e, incluso, propondrá (en campaña electoral) copiar el impuesto de las grandes fortunas francés. Queda demostrado, por tanto, que es un tributo con un claro carácter político-electoral.

Dejando a un lado estas valoraciones y a pesar de todas las críticas que ha tenido la reincorporación de este impuesto en el entramado de tributos de la Hacienda Pública, hay que afirmar que un Impuesto sobre el Patrimonio gestionado correctamente y de forma efectiva y eficiente puede resultar muy útil para detectar los irregularidades fiscales. Habría que analizar y cuantificar económicamente si las consecuencias negativas que atañen este tributo se compensan con los ingresos obtenidos por el mismo y por los obtenidos de la localización de los fraudes fiscales. No tengo el análisis de los datos económicos que comparen las ventajas y las desventajas y, por eso, no me puedo pronunciar con fundamento sobre el Impuesto sobre el Patrimonio. Pero, a primera vista, me atrevería a afirmar que, en la situación actual en la que está España, son claramente necesarias medias que a la vez que dinamicen la economía y que permitan el ahorro que también incentiven la entrada y la inversión de capital externo; por eso, no creo que sea bueno para nuestra economía este impuesto.

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Un comentario el “Análisis del Impuesto sobre el Patrimonio

  1. Borja Fernández Burgueño
    abril 6, 2012

    Este artículo lo escribí hace unos meses, actualmente dicho impuesto no se ha llevado a la prácica a pesar de que la competencia sobre el mismo la tienen las comunidades autónomas

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Esta entrada fue publicada en septiembre 16, 2011 por en Economía y etiquetada con , , .

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